Retrato de una naranja mecánica


Retrato de una naranja mecánica

Hay personajes que simplemente son inigualables y no sólo eso, hay algunos que son insuperables, incluso por quien los interpretó. Este es el caso de nuestro villano favorito, el ultra-violento Alex DeLarge, cualquiera parece una broma junto a él, y miren que hay varios que se merecen el título de maniáticos, pero Alex cambió la definición de maldad y le puso su nombre.

Este personaje nació en la novela de Anthony Burgess, publicada en 1962, A Clockwork Orange, misma que fue adaptada al cine por el gran Stanley Kubrick, a quien le debemos el gran favor de haber elegido al incomparable Malcom McDowell para encarnar a uno de los hombres más siniestros del cine, realizando una actuación soberbia que da escalofríos, pero que al mismo tiempo, nos hace adorarlo como sólo se puede adorar a un psicópata: con locura asesina desde las entrañas.

Malcom McDowell encontró en este personaje la realización de su carrera, una muy larga pero con pocos papeles memorables. Pues después de La naranja mecánica no hubo otra cinta que pudiera elevarlo al máximo nivel. Su carrera aguardó por un papel igual de bueno, sin embargo pocos le llegaron: Calígula recordarán algunos, if… para quienes se aventaron a ver algo se sus primera pelis después de verlo en su máxima interpretación.

Con todo y que no a todos sus personajes los guardamos en el inconsciente con el mismo cariño, siempre lo recordamos; es el disfraz más recurrente en las fiestas de Halloween y el personaje que se nos viene a la mente cuando escuchamos “Singing in the Rain”. ¿Por qué? Porque más vale una excelente actuación, que 1000 papeluchos de talla mediana en toda tu vida. Más vale ser el malo más malo en una película, que ser mal actor en 100 películas medianamente buenas.

Es así que, aunque Burgess fue el autor intelectual, esta incomparable caracterización hubiera sido imposible sin el ingenio y mente visionaria de Stanley Kubrick, a quien desde la butaca del elcine.mx le deseamos un feliz cumpleaños y una larga vida al creador de intensas e influyentes historias… y quien hizo sonar a Beethoven tan retorcido y malicioso como una verdadera estrella del rock.