Mirror Mirror: bonita... literalmente

Por alguna razón siempre le tuve más fe a la Blanca Nieves de Lily Collins que a la de Kristen Stewart, y aunque ésta última aún no se ha estrenado, la cara inanimada de la vampirita, no me llama nadita. Pero bueno, ya llegó Mirror Mirror y con ella, una gran ola de preciosismo ha inundado los cines mexicanos, por lo tanto, la primera parte de la inevitable comparación que habrá sobre las dos nuevas producciones de este antiguo cuento, ha quedado completada.
Este fin de semana decidí donarle un poco de mi quincena a esta película y rogué por no terminar como Winnie Pooh, con la miel derramada sobre mí para el final de la cinta. He aquí lo que sucedió:
La película evidentemente no es una historia que no nos sepamos, por el contrario, es tal vez la trama que mejor nos sabemos del mundo mundial. Muchos pensarían que de original no tiene nada, sin embargo, como bien dicen algunos locos hoy en día: la creatividad no está en inventar cosas nuevas, sino en saberle dar la vuelta a lo que ya existe. Esta premisa es a la que apela Mirror Mirror. Enanos gigantes, una bruja que también es reina y está guapa, una manzana que no es la protagonista, y una princesa que no es tan mensa, son algunos de los elementos más divertidos de este filme al que le doy dos pulgares arriba.
La cosa está mas o menos así: el rey quedó viudo cuando nació su hija, años después se vuelve a casar y más tarde él desaparece misteriosamente. La nueva reina queda a cargo de la pequeña Blanca Nieves y obviamente, como toda madrastra de cuentos infantiles, le hace la vida imposible. Cuando la chavita cumple 18 años, casualmente llega un príncipe al reino y, como era de esperarse, la señora se lo quiere merendar… Aquí la cosa se pone chistosa.
La ventaja de Mirror Mirror es que desde un inicio deja en claro cuál es su intención: contar de modo diferente la “fairy tale” de siempre y hacer reír al público de todas las edades con chistes blancos que parodian ligeramente a las premisas de los cuentos de Disney.
Algo de lo que más ha llamado la atención desde que se supo de esta cinta, es el elenco. Julia Roberts, a quien debido a su carácter, era lógico que el papel de villana infantil chistosa le viniera como anillo al dedo; Armie Hammer, desde que fue lanzado a la fama gracias a Red Social, todos y todas notamos que tenía cara y físico de príncipe; y finalmente, Lily Collins, por ser hija de Phil, despertó el morbo de la gente.
En cuestión de actuación y construcción de personajes, le damos palomita a los tres; no obstante, en lo que concierne a Lily, faltará que en próximos proyectos demuestre su capacidad histriónica de verdad porque su papel aquí es tan perfecto, tan lindo, tan dulce, tan, tan tan… que pareciera que casi cualquier cara bonita (y blanca) podría haberle dado vida a Blanca Nieves.
Por otro lado, lo que más deslumbró a su servidora fue la dirección de arte. Es algo así como Hugo, todo es perfecto, los colores son brillantes, las telas están lavadas con Mas Color, las pieles son perfectas, los peinados y despeinados son perfectos, perfecto, perfecto, perfecto…
Ahora, en este rubro, también hay que mencionar los efectos especiales. Se nota cómo toda la película está filmada en set, lo cual permite a la producción tener un mayor control de la iluminación, de cada elemento por microscópico que sea y por supuesto de la green screen (esa telota verde fosforescente usada para hacer gran parte de los efectos visuales de las películas). Sin embargo, no toda película que usa estos recursos se ve bien en la pantalla grande, ejemplo claro de esto es Narnia, pero aquí, el efectista y el animador merecen un aplauso. Los escenarios diseñados íntegramente por computadora, también están muy bien hechos. De más estaría decirles que cuando vayan a verla se fijen en estos elementos, porque solitos llamarán su atención.
Por el contrario, la música es bastante equis, ad hoc para el tipo de historia, pero no propone nada. Lo que sí de plano no me encantó es cuando Snow White “demuestra su talento musical”, algo de lo que Lily ha comentado en entrevistas que la tiene muy emocionada, pero lamentablemente a mi me pareció, también, de lo más eeeeeeeeequis, es más, me pareció más interesante el talento nulo de Armie Hammer para bailar.
Finalmente, no puedo darle punto final a esto sin antes mencionar que el director de esta película es Tarsem Singh, quien ha sido la cabeza de películas como La Célula, Inmortales y The Fall, que para los que ya las hayan visto, sabrán que no tienen nada que ver con Mirror Mirror, por lo tanto, para haber sido su primer “cuento de hadas”, hay que aceptar que lo hizo excelente.
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