Only God Forgives, el infierno rojo neón


Only God Forgives, el infierno rojo neón

No fue mi obsesión por Ryan Gossling la que me llevó a ver esta cinta, sino mi obsesión por Nicolas Winding Refn, un director danés que a últimas fechas me ha dejado maravillada. Refn es de esos tipos que en Cannes divide multitudes: de un lado están los que piensan que es un genio y del otro están los que creen que es un pretencioso. Yo me voy por la primera.

Si bien sus primeras cintas no son las mejores muestras de lo que este señor es capaz de hacer, Drive fue una verdadera muestra de genialidad entera. Con la ayuda de un soundtrack espectacular y las actuaciones de Gosling y Carrey Mulligan, logró una cinta novedosa que a la vez nos recuerda las cintas ochenteras envueltas en estética neón y anuncios luminosos. Pero no hablaremos de Drive, sino de su más reciente película, Only God Forgives.

Estrenada el año pasado en Cannes, recién llega a nuestro país y la verdad me sorprende que la hayan colocado en cartelera comercial porque definitivamente no es una película fácil. Primero, porque es visualmente muy violenta; olvídense de Tarantino y la sangre salpicando por todos lados (claro que una slash movie es más violenta pero hablamos en términos de cine para todos), esta película es roja. Fondos muy oscuros, esenarios iluminados con luces neón incandecentes que envuelven a los personajes en ambientes claustrofóbicos e infernales. No, no estoy exagerando, pero tampoco lo tomen literal. Al mismo tiempo, la violencia repugnante aparece integrada en inquietantes destellos de sublime belleza, resonando mucho después de haber terminado de verla.

Segundo, el guion contiene gran variedad de simbolismos y metáforas; personajes surreales casi como apariciones, relaciones indefinidas. Muchos aseguran que éste es uno de los grandes defectos de la cinta, el hecho de que muchas cosas no están claras y la falta de consistencia en el guion. Sin embargo, si observamos con detenimento y claridad, todo lo que debemos saber está ahí, no hoy más explicación porque simplemente no se necesita.

Y tercero, es lenta y pesada. Al igual que Drive, Only God Forgives supuso un rodaje cronológicamente extenso y las escenas solían ser editadas en el mismo día que se rodaban, tensión que se transmite en el resultados final. Pero si logran agrarrar el ritmo les aseguro que los resultados son sumamente gratos. 

Julian es dueño de un club de thai-boxing que funciona como tapadera de una organización ilegal de drogas. Una noche, su hermano, un traficante delincuente y violador de jovencitas, aparece muerto en Bangkok tras matar a una prostituta. Chang, un agente retirado, conocido como el Ángel de la Venganza, que inexpliagblemente despliega una espada de bushido de su espalda, es el encargado de buscar a los culpables. La madre de Julian, Jenna -interpretada exquisitamente por una rubia Kristin Scott Thomas-, cabecilla de una poderosa organización criminal, le ordena a Julian que termine con el asesino de su hermano. Sin embargo, Julian tiene otros demonios en la cabeza mucho más poderosos y para terminar con ellos reta al Ángel de la Venganza en un combate de boxeo y en la que es, probablemente, la escena más hermosas de la cinta. Julian espera derrotarlo al fin y hallar así la paz espiritual. 

Mezclando interesantes elementos de la cultura tailandesa, con el ojo fotográfico-psicodélico de Refn, toques kitsch y hasta el karaoke, estamos frente a un thriller totalmente diferente por su estética, tratamiento y estructura, en el que el personaje principal, envuelto en un pasado familiar caótico, busca el perdón a toda costa. ¿El perdón a qué? Eso nos toca resolverlo a nosotros con la ayuda de la madre, el policía, la novia y el antihéroe y el héroe, claro. Un héroe muy al estilo de Refn: real, humano, sensible, agobiado, infeliz. 

Gracias a la visión de este director, Only God Forgives resulta un festival alucintante, un estudio de la culpa de un hombre rodeado de su propia visión del purgatorio. Durante el festival de Cine de Los Angeles, el mismo Refn explicó que su cinta (Drive) "Era como tener la mejor cocaína y consumirla toda la noche. Pero que Only God Forgives era como estar en ácido. No del tipo donde te sientas en una silla y ves cosas - sino del tipo de ácido en el que te conviertes en la silla".

Y no lo negamos, ya sea que les guste o no, sea pretenciosa o no, esta cinta es visualmente propositiva, estéticamente adictiva e históricamente inagotable, es decir, sólo cuando la terminen de ver y lleguen a casa, las ideas empezarán a llegar a su cabeza resolviendo puntos que antes creían que no tenían sentido, tal vez entonces, sientan ganas de volver a verla y descubrir varias cosas más. Y así sucesivamente.

Otro gran punto a su favor es la música, que una vez más, corre a cargo de Cliff Martínez, exbaterista de Red Hoy Chilli Peppers, quien envuelve cada escena en un momento épico, memorable. Como sucede en Drive, Only God Forgives no puede existir sin su música, pues se perdería gran parte de su esencia, sobre todo cuando viajamos hasta Bankok.

Otro gran detalle es que está inspirada en el cine de Alejadro Jodorowsky, de quien Refn es fanático y amigo. Jodorowsky aseguró que, luego de ver las películas del danés, se sintió aliviado al ver que por pirmera vez alguien trataba al cine como cine y no como fabricante de zapatos o salchichas. Quedó fascinado por la maravillosa tragedia que Refn cuenta en Only God Forgives.La respuesta del danés fue dedicarle la cinta al diretcor chileno, quien se ha caracterizado por ser irreverente y crear mágicas e inexplicables historias, casi inentendibles para la mayor parte del mundo. Algo que, sin duda, comparten.

Angustiante, incómoda, densa, experimental y a la vez hermosa, sublime e hipnotizante. Así es Only God Forgives, ni mala ni buena, sólo única en su especie.